VideoNotas

Esta es una hermosa historia de la vida real de un joven español y su hermana, quienes hicieron una regalo de Bodas de Plata a sus padres. Pero se trata de un regalo de vida, una celebración a los cinco sentidos. Más bien a tan sólo cuatro, ya que el padre de estos jovenes, es novidente, y la madre está en camino de quedar también ciega. Como esta historia ocurren cientos de miles todos los días en todo el mundo. Nuestra misión es ayudar a difundirlas y compartirlas con quienes nos visitan aquí en Nuevo Milenio Radio.
Un video de McCann Erickson-Campofrío.
 
 

 ¡No dejen de leer ésto! – Esta nota es gracias a la colaboración de un amigo ciberlector. A los melómanos líricos se les eriza la piel de disgusto por la irreverencia y el irrespeto.  Son ellos herederos de una estirpe que para ir al teatro los hombres se vestían de frac y las damas de “traje largo de noche”.  Los 100 ó 120 miembros de la orquesta vestían en consonancia, y en el palco de honor podían verse al archiduque con la archiduquesa, sus príncipes y sus princesas, explorando el escenario con monóculos y binóculos.  No se le hubiera ocurrido a ningún paisa gritar allí “¡Viva la orquesta, y viva la monita de la flauta!”.  Pero las cosas han cambiado.  Hace un tiempo programaron una audición de “vallenato sinfónico”, después se comenzó a hablar de “salsa sinfónica”, y más tarde Carmiña Gallo y su coro cantaron bambucos, pasillos y torbellinos con acompañamiento de la Filarmónica de Bogotá (poniendo al borde del infarto a los puristas de la música clásica). Luego aparecieron por las calles unos carritos que vendían helados anunciándose con el perifoneo de la “Sinfonía 40”, de Mozart; y “Para Elisa”, de Beethoven (Los puristas tuvieron que recurrir a la Belladona y la Passiflora).  Agonizando el siglo XX aparecieron grupos bailando tango coreográfico al son de la “Sinfonía 40 en tango”, un arreglo que al público plebeyo le pareció muy operático y al de conocedores del tango sinfónico, muy arrabalero.  Ahora aparece un grupo sinfónico noruego denominado “Hovedøen Social Club” inspirado, naturalmente, en el “Buenavista Social Club” pero, en vez de trasladar música de salsa a la interpretación sinfónica, trasladó música sinfónica al ritmo de salsa con arreglos musicales de su director Sverre Indris Joner.  

La 5ª sinfonía de Beethoven es un ejemplo de ese trabajo y, me atrevería a asegurarlo que si llegan a publicitarlo adecuadamente, puede que el público hasta se pare a bailar en los pasillos.  El video aquí:Beethovens 5th as salsa arreglo de: Sverre Indris Joner

Comments are closed.